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El contrato indefinido para emprendedores, ¿Es la solución?

6 junio, 2016

El paro registrado en España roza en mayo los casi 4 millones de personas; una carga social muy pesada en unas finanzas públicas con tanta necesidad de ingresos tributarios que sustente una sociedad cada vez de menos bienestar.

Si se tiene en cuenta que en mayo de 2008 teníamos 19,3 millones de afiliados en alta a la seguridad social (empleos) y que en abril 2016 apenas superan los 17,5 millones, se hace patente el enorme agujero que nuestra economía mantiene a fecha de hoy a pesar de esos famosos brotes verdes que hacen sospechar que su color es más fruto de productos químicos y laboratorio que de la economía real.

Con ánimo de cambiar esta situación y fomentar el empleo estable, el actual Gobierno legisló el contrato de trabajo por tiempo indefinido de apoyo a los emprendedores (art.4 de la Ley 3/2012) con el objetivo de fomentar este perfil de contratos mediante una serie de bonificaciones y deducciones.

El propio articulado marcaba la vigencia de la Ley, establecida hasta que la tasa de desempleo se situase por debajo de 15%. Se intuye que nos acompañará, si el escenario político no marca otra cosa, durante mucho, mucho tiempo.

La empresa objetivo de este tipo de contratos son las PYMES, indica la Ley expresamente; que ha de tener menos de 50 trabajadores en el momento de la contratación y que el contratado ha de estar al menos 3 años de alta en la empresa.

Con la perspectiva que dan los casi 4 años que dura esta normativa, permite apreciar que su efecto en el empleo fijo no es espectacular pero ha conseguido detener su deterioro para pasar a un estancamiento.

En abril de 2016 se han registrado un total de 1.541.729 contratos, un 6,36% más que en el mismo mes del año pasado. Dato positivo en sí, pero que se traduce en un más de lo mismo si analizamos su distribución entre los tipos de jornadas y temporalidad.

En 1995, el 25% de los contratos registrados eran fijos; de estos el 70% lo eran a jornada completa. En 2007, el 36,5% de los contratos eran indefinidos y el 72,5% ocupaban toda la jornada laboral. Ese crecimiento en la contratación y en la jornada es cortada abruptamente por la crisis económica hasta llegar a un mínimo en 2012 que vuelve a niveles de más de 15 años atrás, donde el 24% de los contratos formalizados fueron fijos; pero es que desde entonces hasta este 2016, el peso de los contratos fijos no ha pasado del 20% de los formalizados, al más puro estilo de salida de caballo y llegada de burro.

En resumen se ha temporalizado sustancialmente los contratos de trabajo; desde 2013 hasta ahora, de media, los contratos fijos representan apenas el 20% de los contratos registrados. Es más, en cuanto a la distribución de jornada de los temporales, si en 1995 el 84% se firmaban a jornada completa, en 2016 lo hacen el 65%, observando la serie una suave y constante pérdida de peso del empleo a jornada completa en el mercado laboral. No, el contrato indefinido para emprendedores no es la solución.

FRANCISCO-JAVIER-FRANCONETTI

 

 

 

 

 

Francisco Javier Franconetti

Director oficina Palma

 

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